viernes, 15 de agosto de 2014

Prioridades

En la sociedad no nos enseñan a vivir, a escuchar como camino para conocer la vivencia del otro, a dialogar no como suma de dos monólogos, si no como intercambio de experiencias, buscando la síntesis de ambas, tampoco nos enseñan a conocernos a nosotros mismos, tal y como aconsejaba el oráculo de Delfos, así vamos, sin conocernos, sin conocer a los demás y sin saber cómo relacionarnos.

Sin embargo el mundo te exige fuerza y éxito para tomarte en serio, para que seas visible y sacamos fuerza de donde sea, como decía Chaplin “Para hacer reír de verdad tienes que ser capaz de coger tu dolor y jugar con él”, pero a costa de qué, de retirar tierra de nuestros pies para construir esas fachadas de glamour que pide el público, para poder tener amigos y que la familia no te de la espalda. Vaciamos la tierra que pisamos, para construir castillos en el aire, homologados por una sociedad ávida de un glamour que sólo llena por un fugaz instante el vacío de cada espectador. Cuando te das cuenta estas pisando barro, el suelo se te hunde, te unes tu y los castillos en el aire que has construido para que te tomarán en serio, para poder ser visible por un instante.

Nos prometen la felicidad una vez alcances unos objetivos, y somos capaces de pisar cabezas para lograr el ansiado objetivo, dejar a un lado al amigo caído, mirar a otro lado cuando el compañero de viaje tropieza. Nada ha de impedirnos llegar al estatus deseado, pero una vez alcanzado viene la sorpresa, algo falla, el éxtasis de llegar a la meta fue demasiado breve, nos propondremos nuevas metas para solo descubrir nuevas insatisfacciones.

Tal vez en algún momento nos acordaremos de aquellos pequeños momentos que vivimos libres de ansiedades, cuando aún no teníamos hipotecado el futuro en esperanzas que no llegaron, cuando sabíamos apreciar el instante, sin que nos pesará el pasado o nos ataran futuros fantásticos. Tal vez nos acordemos de aquellos amigos que dejamos por el camino con los que llegamos a vivir esos momentos mágicos, y que dejamos atrás por buscar el glamour, la dureza y el éxito que la sociedad te exige para tomarte en serio.

Tal vez nos acordemos de esas personas a las que retiramos nuestra mirada por que no nos aportaban en nuestro viaje al éxito, ya no hay vuelta a tras, pero si hay nuevas personas que surgen en el camino, la pregunta, la prioridad es: apreciar y hacer lo correcto en cada momento, aunque aparentemente retrasamos nuestros planes o seguimos apartandonos de las personas queridas cuando no podemos sacarles provecho inmediato.

José Enrique Hueso