sábado, 26 de julio de 2014

Israel, Palestina y los problemas que no vemos


Estemos atentos a las causas para no llorar los efectos.
No busquemos buenos o malos, tan solo lo que esta en nuestra mano.
Por sistema pensamos que los problemas de los demás no nos afectan, pero la humanidad es un organismo vivo, y nosotros representamos una célula, es indiferente de que lado del cuerpo sea, si algo va mal en alguna parte del organismo, a nosotros nos irá mal.
De la misma forma podemos ayudar a la zona afectada trabajando en nosotros su problema, no es acerse cargo de ningún karma, es tener conciencia que somos parte de un todo y nos interesa, nos conviene, que el todo vaya bien.
En el caso de Israel y Palestina simbolizan nuestro plexo solar, nuestras emociones más intestinas que han de ser transmutadas en sentimientos vía centro cardíaco
Gracias a los telediarios y los periodistas nos damos cuenta que caen bombas y muere gente, ¿es asunto nuestro? Como humanidad no hay aquí o allí, como entre las células del pie y la mano, no hay aquí o allí.
Israel/Palestina es la tierra de las religiones del Libro, del monoteísmo, de monotema, de monólogo, de la verdad se mide por lo que uno esta dispuesto a sacrificar, sobre todo si esta dispuesto a sacrificar al otro. El monoteísmo ha traído la sucesión e imposición de monólogos como sustitutos al diálogo, la adoracion a la verdad propia como sustituto del reconocimiento de la diversidad. La imposición cómo fe, la negociación cómo sacrilegio.
La eterna guerra en Israel/Palestina simboliza la poca capacidad humana a la empatia, a escuchar, a ser curioso por lo que te puede aportar otra persona, a considerar la propia verdad como tan solo la propia perspectiva de una realidad mayor, y considerar la escucha y el diálogo como un acercamiento a la realidad mayor.
Tampoco nos afectan los problemas de las personas cercanas, de ese familiar o vecino en la vieja y supuestamente rica Europa, angustiado por no poder dar de comer a sus hijos o impedir que lo desalojen de su propia casa, apenas es noticia, son demasiados, y demasiado cerca, ya no es noticia de telediarios.
Preguntemonos a donde nos puede llevar tanto sufrimiento callado cerca nuestro. Una muestra en España: cerca del 30 % de desempleados, diez suicidios al día y 20 intentos, siendo la primera causa de muerte no natural, por encima de los accidentes de tráfico.
Primero vinieron a por el vecino que no pagó al banco, pero como yo trabajaba y podía pagar al banco no me preocupe, luego venían a por otros según perdían su trabajo y no pagaban a los bancos, pero no era mi caso y no me preocupe, cuando vinieron a por mi, era el último vecino de la comunidad y aunque trabajaba en el ministerio no pude hacer frente a los gastos comunitarios de un edificio vacío de vecinos, entonces tuve que llamarles para ir a vivir al albergue donde estuvieran, pero no había albergue, no los encontré, no se donde voy a ir a vivir, ni que comeremos mañana....
Estemos atentos a las causas para no llorar los efectos.
Israel/Palestina simbolizan en nosotros la ausencia de un enfoque a la realidad desde la diversidad, cada vez que estamos muy seguros de algo, da igual sobre el tema que sea, fomentamos el conflicto en esas tierras. Son buenos antídotos la atención, la serena expectación, reflexionar sobre la relatividad, la incertidumbre y la duda como combustible de la curiosidad, verdadero motor que nos ha permitido evolucionar.
La necesidad de seguridad es un espejismo, y más aun la seguridad sobre la interpretación de la realidad.
No hay buenos o malos cuando el conflicto esta en su zenit, cuando el conflicto esta germinando hay más o menos malos, pero muchos indiferentes, si ha habido suficientemente buenos no lo sabremos, cuando eso ocurre no surgen conflictos.
En la Europa actual hay hambre, desahucios, desesperación, un caldo de cultivo muy poco esperanzador. No esperemos a los telediarios para darnos cuenta de los efectos que estos dramas  van a generar.
José E Hueso

http://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2014/07/25/espana-producen-10-suicidios-dia/695271.html

lunes, 21 de julio de 2014

Entre dos tierras.

Tierras ardientes.

Entre dos tierras; la seguridad y el movimiento

Estamos acostumbrados a andar por la tierra, a las seguridades que nos ofrece, pero el camino del espíritu, es un camino de fuego, una tierra ardiente donde lo no esencial arde hasta consumirse, y lo esencial arde con fuego constructor, radiando y expandiéndose.

Entre dos tierras andamos, la de la tierra y el agua, el cuerpo y la emoción. Y la tierra y el fuego, la personalidad y el espíritu.

Dos caminos divergentes, antagónicos, enfrentados, pero dos caminos que son uno. Uno busca la seguridad y el bienestar propio y de los allegados, en el mundo presente, en casa de la Madre Tierra, y corre el riesgo de olvidar que en el fondo es fuego que ha de retornar a su verdadero hogar, con la vejez aprende a dar valor a otras prioridades.

El otro busca retornar a la casa del Padre, sabe que es fuego, es consciente de las limitaciones de un mundo que busca seguridades y certezas, y corre el riesgo de quemarlo todo, de destruir toda envoltura y todo puente, ya no siente propio un hogar con construcciones, árboles, montañas, ríos y mares. Su casa es Venus, Marte, Júpiter o el propio Sol, es puro fuego.
Mientras está en la tierra su reto no es retornar, si no ser digno en un mundo que se le hace ajeno, dar la espalda a la luz y compartir en la tierra lo que es capaz de cosechar del cielo.

Dos caminos que han de ser uno, ahí el reto del ser humano.

En una tierra buscas seguridades, estabilidad donde construir tu universo, en la tierra ardiente es el movimiento lo que rige, momentos de caos destructor seguidos de momentos de aparente caos creador, todo se mueve a una velocidad insaciable, todo es creado y devorado, lo que hoy es importante mañana puede ser innecesario, lo que te salva ahora en un momento te puede destruir, la única seguridad que queda es la de que o estas atento y te mueves y te adaptas o estas fuera.

Aun así te puedes acostumbrar a la Tierra ardiente e ir quemandolo todo, te conviertes en fuego, nada es imprescindible, todo parece una atadura a un mundo estático y caduco, cuando ves que tu velocidad no es la misma, que la del mundo que te rodea, que apenas puedes cambiar nada, que lo que quieres mejorar es lo que trata de destruirte, ya que no comprende tu velocidad y afán de cambiarlo todo, decides alejarte, y como viajero en globo vas cortando cuerda tras cuerda, en busca de un movimiento que puedas seguir y aprender, piensas que realmente, para que vas a crear resistencia donde no se quiere movimiento.

A la Tierra ardiente se llega sin darse cuenta, incluso la pequeña tierra ardiente de la adolescencia, cuando creemos saberlo todo y vemos a nuestros mayores como débiles ancianos supervivientes de una civilización ignorante, o esas pequeñas tierras ardientes donde uno se siente desconectado, con ganas de romper con todo, destruirlo todo con el fuego del guerrillero.

Pero existe la Tierra ardiente del buscador, tras larga búsqueda de conocimiento, otra larga lucha para poder aplicar en las batallas cotidianas el conocimiento adquirído y tranformarlo en sabiduría, que no es otra cosa que ser capaz de poder darle utilidad práctica al conocimiento.

Apaga tu fuego hasta que no queme, que tan solo sea una brasa, que de calor, confort y luz a los caminantes.

No busques quemarlo y cambiarlo todo, deja que el tiempo haga su trabajo.

Vives entre dos mundos, aprecia la libertad que ejerces y se digno de los dos mundos.

José E Hueso



martes, 8 de julio de 2014

Cerca de ti

Cada vez que logramos un éxito, demonos la vuelta para descubrir a la gente que hay detrás y al lado nuestro, trabajando en silencio para que nuestros sueños se hagan realidad.

Cuando todo fluye siempre hay alguien quitandonos obstáculos en el camino, levantando puentes por nosotros,
Podrán ser pocos o muchos, los que más ayudan, suelen ser los que parecen que no ayudan, porque damos por hecho que están ahí, no demos por echo nada, si no hay reconocimiento y gratitud, hasta la fuente más abundante puede secarse.

Los que menos ayudan son los inseguros que tratan de hacer su ayuda en los momentos visibles, y buscan el reconocimiento constante con su mantam de "gracias a mi". No demos las medallas porque nos las pidan, demoslas a las personas que se lo merecen, a los que nos hacen la vida más fácil.

Una persona sola con constancia puede tener muchos triunfos, pero es una excepción, siempre hay alguien facilitando el camino, siendo cómplice de nuestras ilusiones y proyectos, pueden ser nuestros padres, parejas, amigos, aunque su ayuda no sea muy visible y espectacular, fácil de medir y publicitar, con su "estar ahí" logran ser el motor con el que logramos nuestros objetivos.
No les demos por hecho, agradecemosles, sin ellos no estaríamos donde estamos.

Si eres desdichado, abre bien los ojos.
Porque quien te rodea puede ser parte activa de tal desdicha, abraza a los que te hacen bien y destierra a los que te hacen mal. Y Sin miedo porque si los has desterrado injustamente ellos volverán a ti.

Huerto de Jovi
José y Virginia