miércoles, 26 de marzo de 2014

Reconstruir los cimientos de la sociedad

Los difíciles equilibrios de las reconstrucciones

Muchas veces cuando un constructor ve una casa y ve que va ha costar más reconstruirla que hacerla nueva, es fácil tomar la decisión de derribar lo antiguo.

Nos enfrentamos ahora a la reconstrucción de los cimientos de la sociedad humana, construir cimientos de solidaridad y cooperación, mientras se desmantelan los pesados muros del odio, la indiferencia y egoísmo.

No es fácil, pero hay que hacerlo,
quitar un ladrillo de indiferencia y sustituirlo por otro de empatia,
retirar el de la ofensa por otro de comprensión,
El del odio por el de la compasión,
El del amor con condiciones por el del amor incondicional,
El del interés por lo propio por el del interés general,
El del espejismo por lo real.
No es fácil, pero hay que hacerlo.
Sustituir lo que hiere por lo que cura,
Lo que ofende por lo que perdona,
Lo que consiente por lo que endereza,
Lo que ata por lo que libera,
Lo que hace perder tiempo por lo real.

El quitar y poner ladrillos hace temblar el muro, no es época de seguridades excepto la de que sin reformas la caída del muro es imparable.

Difícil equilibrio, cuando lo caduco ha de dar paso a nuevos proyectos, el bien del pasado puede ser el obstáculo de hoy, cuando el ayer fue otro mundo que apenas recordamos con tanto cambio,  cuando el mañana es un completo desconocido, afortunadamente queda el bendito ahora con todo el potencial por descubrir.

En la reconstrucción, los números nos dan las pautas.

El primero, en función a una idea o propósito destruye el obstáculo y libera el camino,

El segundo, amortigua los daños y trata de salvar lo que se pueda,

El tercero, analiza, propone y delinea nuevos planos,

El cuarto, busca la armonía a través del caos, busca la parte de verdad y vida que hay detrás de las formas que han terminado su ciclo y da forma a las nuevas propuestas.

El quinto, proporciona la ciencia, la constancia y los recursos para que las nuevas formas sigan su proceso.

El sexto, da la aspiración para seguir, visualiza las nuevas metas y da la fuerza para lograrlo.

El séptimo, culmina el trabajo, le da a las formas la densidad adecuada, en el momento oportuno.

Lo que empezó como idea culmina como realidad, las nuevas formas son posibles.

Difícil equilibrio entre conservar lo conocido y apostar por lo nuevo, cuando no se ve puente alguno entre las orillas, cuando en una orilla ya no hay lugar para nosotros y en la nueva es todo desconocido, pero más desconocido aun es el puente que pisan nuestros pies.

Hacia que orilla vamos depende del mundo que buscamos, si seguimos apostando por la indiferencia nos dará igual la orilla, si opostamos por lo más noble del ser humano la meta puede parecer imposible de alcanzar, nos enfrentaremos a mil obstáculos, perderemos otras tantas de vista el horizonte, incluso la esperanza, pero es vital apostar por lo más noble de la humanidad, la orilla de un mundo más justo no está tan lejos, la tenemos tan cerca que no la vemos, tan solo hay que creer en ella.

JEH

jueves, 20 de marzo de 2014

Reconocer la necesidad requerida, el servicio grupal

Reconocer la necesidad requiere de voluntad, y de estar atento, tanto para reconocer la necesidad cómo para reconocer la necesidad que nos corresponde atender.

Nos cuesta tener empatia hacia los demás pero cuando la tenemos tendemos a pasarnos, como un péndulo vamos de lado a lado, hasta que encontramos el punto de síntesis, el punto de donde pende el péndulo. El camino de en medio no es entre los antagónicos, sino el del vértice superior, desde donde se ve todas las perspectivas y se puede actuar de la forma más justa.

El péndulo en su parte baja nos lleva de no ayudar a nadie a hacernos cargo de las cruces de todo el mundo, de no sentir nada por el dolor ajeno a querer salvar al mundo entero. A su vez en el lado de la indiferencia nos encontramos a quien ve y no siente, y quien siendo capaz de sentir trata de no ver para no responsabilizarse.

Hay que estar atentos para no ir de lado a lado, que después de querer llevar las cruces de todo el mundo nos viene el volver a querer ser indiferentes. Sobre todo cuando te dejan las cruces y se relajan en su aprendizaje.

Ayudar a los demás depende de nuestro grado de empatia por lo que les ocurre a los demás, poco a poco nuestro corazón se va abriendo y vamos haciendo nuestras las aventuras y desventuras de los que nos rodean, ayudar no es un esfuerzo, es una satisfacción pero llega a ser una necesidad, y es ahí donde entramos en un problema, en ese momento la vida nos lleva a aprender a decir no, a negar una ayuda, una solicitud, desde el corazón abierto al cien por cien, no es nada fácil y esta etapa genera gran sufrimiento. Esta etapa es precedida por la de aprender a servir a los demás (servicio horizontal), las dificultades son de logística, cada vez se ayuda más, la gente es más feliz con esa ayuda y nosotros más aun al ver los frutos positivos que cosechamos.

Pero la vida tiene un plan evolutivo que dice que cuando hemos aprendido a hacer bien algo hay que dar un paso a otra cosa más incluyente. Es decir nos pide que dejemos de hacer algo cuando ya sabíamos y enfrentarnos como novatos a otros retos.

No es fácil estar lo suficientemente atentos para captar esos cambios de planes, andar nuestros pasos sabiendo que se espera (desde arriba) de nosotros, cuando estamos atentos andamos intuyendo el siguiente paso, cuando no, las circunstancias nos empujan para cambiar a nuevos rumbos. Que no dejan de ser los mismos de siempre, estar atentos a las pequeñas cosas, y a la voluntad que desde arriba y a través de nuestro corazón nos guía. Para reconocer las necesidades que tenemos que reconocer a cada instante, desde el discernimiento de la serena expectación.

Los salvadores del mundo de Piscis, dan paso a la colaboración acuariana, no se trata de hacerse cargo de, de llevar la cruz de nadie, de dar nuestro pez para que coma otro y con nuestra hambre ganar puntos para la otra vida.

Se trata de estar atento a las necesidades del otro y que el otro este atento a las nuestras, no se trata de un nuevo egoísmo, ni de exigir sin aportar antes, es de descubrir las corresponsabilidad, yo hago por ti y tu haces por mi.
Miles de servidores generaron millones de egoístas que esperaban que otro cargará con su cruz.

La nueva sociedad ha de tener las bases de la cooperación, todas las partes colaborando desde su particular y única cualidad, pero con el mismo objetivo de progreso, de entre todos crear un mundo mejor.

La era Piscis nos enseñó a darlo todo sin esperar nada, a hacer el bien sin mirar a quien, y con esas claves hemos avanzado en el servicio individual, horizontal y unilateral, nos pueden cargar con todas las cruces que nos parecen pocas.

La era de Acuario trae otras claves, el servicio grupal, de inspiración vertical, funcionamiento triangular y recíproco, la clave es hacer y realizar en nuestro entorno con el discernimiento proveniente de una mente y un corazón atento y serenamente expectante, no se trata de satisfacer el ego propio o ajeno, sino de realizar lo que se estime más justo para todos, buscando el correcto fluir entre las partes.

Dar sin esperar nada acaba creando una relación de dependencia por parte de quien recibe y de agotamiento por parte del que da. Confiamos en la ayuda de arriba, pero esa ayuda busca utilidad y evolución, si solo buscamos satisfacer y quedar bien nuestra utilidad decae, la que damos y la que recibimos.

De alguna forma hay que recuperar lo aportado, aunque sea un agradecimiento sincero, un reconocimiento por parte del receptor de la ayuda recibida, y la aceptación de que la energía ha de fluir en ambos lados, aportando beneficio a todas las partes.

En la vida existe la lógica del karma, cosechas lo que siembras, pero en la sociedad humana cuando das te se exige más, cuando te ofreces a llevar la cruz a alguien, te dan más cruces, como te enseñaron que cosecharias los frutos de tu sacrificio en otra vida acabas asumiendo que es bueno cargar cuando más cruces mejor.

Cuando no hay corresponsabilidad el sacrificio es renuncia, es agotamiento, sin embargo en un justo fluir de energías y responsabilidades el sacrificio es hacer un oficio sagrado. En una relación justa, con respeto y voluntad de amar sin imponer, ni exigir, se cuenta con la bendición de las propias almas involucradas, simbolizando este punto como el tercer vértice del servicio grupal, la incorporación de la línea vertical, la aceptación de que en la relación horizontal ha de tener relación con lo superior, los Ángeles Solares, la guía del Centro donde la Voluntad de Dios es conocida.

El servicio vertical recíproco es un flujo de energía en triángulo, la fuente de energía, de inspiración, es arriba, cuando existe la reciprocidad entre los lados, la energía desciende y vivifica la relación.

La nueva era no acepta las relaciones vampiricas, donde no hay correlación la fuente se seca, para protección de la parte que da y no recibe.

El servicio grupal releva el servicio unilateral. Lo que une el grupo no es el afecto, ni el sentimiento, si no el correcto fluir de energías.

Hay que aprender a andar solo para saber andar en compañía, a ser autosuficiente para valorar lo que ofrecen los demás y por lo tanto ser justo con los que te aportan, a dar sin esperar nada para saber recibir y poder descubrir el servicio grupal.

José E Hueso

lunes, 10 de marzo de 2014

Decir, hacer y Ser

Decir y hacer son herramientas importantes, si bien es cierto que aveces vemos que no hay coherencia entre lo que se dice y lo que se acaba haciendo, esto se debe a que cuando pensamos sobre algo y en consecuencia acabamos hablando de ello, es que estamos trabajando sobre ello, investigando, experimentando.
Desde fuera puede parecer incoherencia e hipocresía, cuando es un proceso natural de hablar sobre lo que nos preocupa y nos ocupa. Cuando el tema lo tenemos interiorizado y nuestro dichos son coherentes con nuestros hechos, perdemos interés de ese tema y pasamos a otro del que queremos investigar y aprender.

Por otra parte además de decir y hacer, tenemos el ser, expresamos lo que somos, transmitimos al entorno lo que llevamos dentro incluso sin llegar a decir o hacer. Por eso sí queremos un mundo mejor empecemos por mejorarnos a nosotros mismos.

Todo lo que podemos ofrecer al mundo parte de lo que somos, aunque viviéramos en una cabaña aislados del mundo, sin comunicarnos con nadie, pero nuestro corazón solo latiera por la belleza, la bondad y el amor, nuestra contribución en la construcción de un mundo mejor sería considerable.

Digo esto porque las palabras llevan a extremos incompatibles, lo que para un espiritual el aquí y el ahora es una clave de magia superior, para un materialista es la consigna de vivir sin aspiraciones, ni valores, de vivir a pesar y a costa del prójimo. Una misma idea sirve para justificar movimientos contradictorios.

La presente crisis económica y de valores está llevando a cada individuo a sus propios límites, nos creímos buenos y nos descubrimos miserables, como Pedro negando tres veces a su amigo y Maestro.
Volvemos a repetir historias de "vinieron a por los judíos y como yo no era judío no hice nada, luego vinieron a por los comunistas, gitanos, periodistas... Cuando vinieron a por mi no había nadie que pudiera hacer nada"

Es un época de reconstruir, de hacer cosas, de equivocarse, de caer y levantarse para volver a intentarlo, de lanzarse al agua sin plantearse si la ropa se moja, de ver la necesidad y actuar en consecuencia de lo que nos dicta el corazón, de limpiar los obstáculos que nos impiden escuchar nuestro corazón y poder actuar como se espera que actuemos.

sábado, 8 de marzo de 2014

Avanzamos hacia la Voluntad

Avanzamos en el conocimiento gracias a la curiosidad, al inconformismo y a la experimentación. Estando atentos observamos, conocemos, comprendemos y sabemos.

Avanzamos en el amor al prójimo gracias a estar atentos a las necesidades de los demás como si fueran las nuestras, a considerar al prójimo como parte de nosotros mismos, nuestro yo, nuestro universo, se queda pequeño si no incorporamos el sentir, las aventuras y desventuras de otros semejantes a nuestro particular universo. Desarrollamos la empatia, lo que le pasa al otro lo sentimos como propio, el amor nos inspira, nos atrapa y nos libera.

Pero hay un territorio del que somos principiantes, el de la voluntad, el de la síntesis, el de la atención como creadora de mundos.
Estar atentos a nuestro pequeño mundo ya no satisface, estar atento a las necesidades de los demás tampoco.
Estar atentos a nuestro yo, nos lleva a una carrera de hacer cosas para satisfacer a un yo que por sus características es insaciable, constantemente nos preguntamos que nos apetece y actuamos para lograrlo. Estar atentos a los demás nos libera de nosotros mismos, pero nos ata a los yoes insaciables de los otros, abremos salido de nuestra cueva, bajado de nuestro trono, seremos empaticos y altruistas, pero estamos al servicio de lo que les apetece a los que nos preocupan y amamos.

El siguiente paso es desarrollar la voluntad, ya no es buscar satisfacer, es estar atentos para saber que nos indica nuestro corazón cuando está sereno y expectante.
No es buscar satisfacer lo propio o lo amado, es detenerse y observar el mundo, desde el silencio de quien no corre a buscar nada, intuir cual es el mejor camino a seguir, que incluya nuestro yo y los yoes que amamos, que incluya el mejor mundo y futuro para todos.
Los caminos tienen obstáculos, subidas y bajadas y un sin fin de impedimentos, seamos cómo el agua, su objetivo es avanzar, y avanza.

Estamos atentos a nuestro corazón y mente serena y expectante para intuir el Propósito que los Maestros conocen y sirven.