viernes, 31 de enero de 2014

Acuario 2014


Acuario nos recuerda el mayo del 68, los ideales de una sociedad más humana, pero apenas nos acordamos de aquellos ideales, o los ideales de la revolución francesa; libertad, igualdad y fraternidad, y menos de los ideales cristianos de amar al prójimo. Periódicamente surgen anhelos por un mundo mejor, anhelos que parecen ahogados por una realidad del que quien no aparta al prójimo de su camino o se aprovecha de él, no prospera en la vida.

Tratamos de sobrevivir en un mundo competitivo, donde todo se mide, se tasa, se regula y sanciona al pequeño, mientras al grande se le deja hacer, donde el valor añadido está en ganar todo, sin reparar en como, pero exigiendo el ya, en vez de cooperar y compartir. Con el cortoplacismo se arrasa con la pesca en vez de pensar en el mañana y en enseñar a pescar, permitiendo que el mendigo se convierta en futuro consumidor y contribuyente. Mientras los gobiernos se entretienen en cuadrar cuentas dejan caer la economía productiva que es la que genera poder adquisitivo a la población que es la que paga impuestos, dejando la economía especulativa en total libertad.

Vivimos en estado de alerta para no ser pisoteados y abandonados por los compañeros de marcha, estados de alertas por si nos envenenamos con lo que comemos y respiramos.

Existe un exceso de preocupación de lo que nos puede venir desde fuera que nos haga daño, un agente externo fácil de identificar, puede ser un virus, una radioactividad, un meteorito, el final de un calendario, de un milenio o una multinacional que supuestamente envenena y si hay gobiernos que ocultan información y algún informador o desinformador perseguido ya tenemos el cóctel perfecto para pensar que nos quedan cuatro días.

Si a la humanidad le acecha algún peligro es por su egoísmo de aquí y ahora que la convierte en una especie depredadora de si misma. Lo que peligra no es la existencia literal y biológica, es la condición humana, la libertad y dignidad que la devaluamos con el egoísmo desmesurado y convierte al practicante de este egoísmo tan de moda en un devorador de recursos y sentimientos propios y ajenos, es la exaltación del ego como centro vital, es la indiferencia a los demás, incluso a las personas queridas que son meros instrumentos para ser usados mientras sean de utilidad, lo que convierte a la gente en unidades de vida apagadas, sin esperanzas y esclavas de sus instintos primarios.

La condición animal tiene sus reglas lógicas, como atacar sólo en caso de hambre o defensa propia, pero la lógica de la gente hiperegoista y sin empatía por el dolor ajeno, es la lógica de la autosatisfacción para hoy aunque nos carguemos el mañana y al prójimo, el instinto animal tiene su lógica, algún instinto humano no.

Podremos temer una radioactividad, un virus o la pobreza y desventura del amigo o vecino y trataremos de huir de ellos para evitar contagios, pero hay otros tóxicos que si nos perjudican, nos paralizan, o que nos mueven demasiado y dejamos de ser útiles o incluso queriendo ayudar terminamos estorbando, y son los tóxicos de siempre; la ausencia de empatía, los pecados capitales, las cabezas de la hidra, o como queramos llamar al lado oscuro del ser humano, ese lado que busca satisfacer sus instintos sin reparar en consecuencias, ni costes a nivel personal, ni a nivel de las personas allegadas, es el instinto de "a mi no me importa lo que le ocurran a los demás mientras yo consiga lo que me apetece", esto es el verdadero peligro de la humanidad, y la aleja de sus ideales más nobles, de una sociedad donde nadie debería sufrir, ni morir de hambre, ni de guerras, ni de la indiferencia de sus allegados.

Es fácil pensar en un fin, en forma de meteorito, virus o cataclismos varios, se nos dice que los dinosaurios los extinguió un meteorito, lo cual es muy probable, pero lo que es cierto es que los grandes dinosaurios no pudieron adaptarse, tal vez comían demasiado, o les impusieron un impuesto por exceso de tonelaje, los pequeños dinosaurios aún los tenemos entre nosotros adaptados a unas nuevas circunstancias, como por ejemplo las aves, otros permanecen cómo el tiburón o la tortuga.

Una civilización basada y estancada en el egoísmo a corto plazo lleva a eternizar la brecha social de unos pocos gestionando los recursos de la totalidad, grandes dinosaurios financieros devorando el esfuerzo, los ahorros y el futuro de muchos. En la naturaleza el egoísmo está basado en la supervivencia, no se daña por placer, ni toma uno más que lo que necesita para el día, incluso un parásito trata de no matar a su anfitrión.

Los enemigos no están ahí fuera, todo lo que nos ha de preocupar, bueno o malo esta en nosotros, aunque limpiemos nuestro establo, porque somos humanidad, el estiércol de la humanidad nos vuelve a llenar el nuestro que creíamos limpio, pero por empatía, por amor y porque la humanidad es una, los tóxicos que la enferman y la paralizan están también en nosotros.

No huyamos de radiactividad, ni nos pongamos mascarillas para respirar, ni renunciemos al contacto físico por miedo a virus, ni nos volvamos paranoicos con la comida buscando etiquetas de ecológico, bio o lo que a un buen vendedor se le ocurra si ve que vende más y más caro, creyendo nosotros que compramos salud y protección.

Lo que contamina nuestros cuerpos, lo que hace peligrar nuestro futuro son los sentimientos y pensamientos tóxicos que llevamos dentro, si queremos un mundo mejor, trabajemos para cada día ser nosotros mejor persona, si queremos un futuro seamos cada día mejor persona.

Cuando hay movimiento, curiosidad, aprendizaje, adaptabilidad entonces hay evolución, hay esperanza y futuro.

Acuario transforma el egoísmo en conciencia grupal, no la conciencia de clan o rebaño que es cuando el individuo delega su libertad, su curiosidad e instinto de investigación al grupo, sino que despierta y amplia su empatía por el entorno, sabe que mejorandose a si mismo mejora al entorno, sin imponer, ni pedir nada a nadie, el grupo progresa con su avance, siendo el grupo la humanidad entera.

Esta crisis es una buena oportunidad para transformar el egoísmo cortoplacista y destructivo, en cooperación basada en el Bien Común. Lo que es bueno para todos es bueno para uno.

José E. Hueso

jueves, 9 de enero de 2014

Capricornio 2014 Construyendo el mundo que queremos

Capricornio simboliza la búsqueda de nosotros mismos, una búsqueda que nos lleva a la montaña, las seguridades ya no nos compensan la escasez de libertades.

No es la rebeldía adolescente que cree que sabe cuando no sabe, es el inconformismo de quien ha hecho lo que se le pide y tiene el convencimiento interno de que puede mejorar su vida y la de los demás mejorandose a si mismo y que el campo de experimentación que se  le ofrece no le basta.

Es cuando preferimos la verdad experimentada por nosotros a la verdad enlatada, ajena y lejana.

Cuando preferimos la inseguridad sanitaria de nacer en un pesebre al control de los Herodes de turno.

Nuestro inconformismo nos lleva a dar la espalda a lo que no se renueva, a lo que no palpita con nueva vida, preferimos ser solitarias cabras en el monte a ovejas en el rebaño esperando comida preparada.

Es una búsqueda interior que abre caminos en el exterior, las ovejas que se quedaron en la granja observan de lejos las desventuras de su compañera alocada, pero las desventuras se tornan en aventuras, pronto otras ovejas siguen la senda de la pionera, para crear cada una de ellas su propia senda, su propia verdad, aunque la verdad de uno sea la perspectiva singular de una verdad mayor inclusiva y universal, aunque el camino solitario sea en realidad la pieza de un engranaje de una maquinaria llamada humanidad y para que funcione bien la máquina ha de funcionar bien cada pieza por pequeña que sea.

La búsqueda interior se torna en compromiso en el exterior, se vuelve de la montaña con nuevas herramientas para curar, aliviar y renovar el mundo que abandonamos.

La crisis económica y etica actual nos da el mejor contexto para construir el mundo que queremos.

Es en el caos donde pueden surgir nuevas ideas, es en el desmoronamiento de lo establecido dónde las nuevas propuestas tienen sus mejores oportunidades.

Cuando caen los viejos árboles la inseguridad entra en el bosque, pero también entra la luz en el rincón más oculto, el espacio dejado por el viejo árbol guardián permite crecer a las nuevas propuestas de vida, el viejo árbol ofrece su madera para nuevas construcciones.

Es momento de buscar lo mejor de nosotros y preguntarnos que mundo queremos.
Dejemos atrás la indignación, la inseguridad y la angustia por ver caer el mundo que conocemos, pongamos en nuestra mochila aquellas esperanzas de un mundo mejor y más justo del que siempre creímos posible, e iniciemos la marcha hacia el mundo más justo que vamos a construir entre todos.

Dejemos atrás las heridas de antiguas batallas, empezamos de nuevo, lo que tengamos en mente y sentimiento son las herramientas con las que construimos el futuro y disfrutamos el presente, usemos la esperanza de un mundo mejor como nuestra principal herramienta. Usemos sólo herramientas constructivas y positivas.
Valores eternos de dignidad, felicidad, alegría, igualdad, fraternidad, libertad que idiologias, religiones y revoluciones han intentado implementar en el pasado tienen ahora nuevas oportunidades, aunque siempre intentando no repetir errores.

Cojamos las cenizas y los escombros y construyamos nuevos ladrillos, con cemento hecho de Amor Incondicional construyamos los cimientos del Mundo Justo que el Ser Humano se merece.

Amor incondicional a la dignidad humana, a los derechos y justicia universal, sanidad, vivienda, educación y una economía que de trabajo digno a todo el mundo.

Amor incondicional a la humanidad que es la energía capaz de restaurar y curar.
Restaurar con bases más justas los pilares de la civilización; democracia, justicia, sanidad...

José Enrique Hueso

miércoles, 1 de enero de 2014

Reglamentaciones para la productividad y liberalismo para la especulación

Las leyes son el recurso que necesitamos para coexistir cuando nos falla el sentido común y el respeto a los derechos y libertades de los demás.

Cuando el ser humano se comporta como se suele comportar, es decir mirándose al ombligo preguntándose que le apetece y como lo va ha conseguir sin reparar en consecuencias, entonces necesitamos leyes, abogados, jueces y policías para que no nos matemos más de lo justo. 

Desde el poder político se crean leyes para facilitarnos la convivencia, para que los avispados no abusen demasiado de los que sólo piensan en trabajar y vivir en paz y armonía.

Pero lo que suele ocurrir es que una excesiva reglamentación sirve para controlar a todo el mundo menos a la élite gobernante como podemos comprobar gracias a la crisis.

Excesiva reglamentación que en vez de facilitar la la convivencia la desequilibra, en vez de facilitar la actividad económica la ahoga, la actividad económica de base, la que generó una clase media que ahora está en peligro, una clase de pequeñas empresas y autónomos acorralados de burocracia, licencias y vistos buenos de inspecciones sin discreción, ni discernimiento.

Excesiva reglamentación que contrasta con las desregulaciones a las grandes empresas y a la economía financiera y especulativa. La liberación de los mercados financieros volatilizan el dinero de todos y el estrangulamiento de la economía productiva impide generar riqueza y empleo.

Dos varas de medir; desregulación y exenciones para los grandes para que no se vayan a otro país y más regulaciones a la empresa productiva local que es la que sostiene el sistema.

Se suele decir que cuando a alguien se ve en un cargo político lo primero que se pregunta es "que voy a prohibir". Es como una carrera para que el nombre de uno quede plasmado en la autoría de alguna ley, orden, normativa, ordenanza, circular, etc..

Intentar abrir una empresa o un negocio propio es misión imposible, primero porque los bancos no nos van a dar crédito, segundo porque cumplir todas las normativas existentes y pagar todos los impuestos convierte cualquier proyecto en inviable y tercero porque la economía está en parálisis.

Un llamamiento a los políticos y banqueros:
Por favor no pongan más barreras a la gente que intenta moverse, mejorar su vida, y que necesita hacer algo para llevar comida a casa.
Cerquen y vigilen a la economía especulativa, incentiven y mimem a la economía productiva.
Piensen en el egoísta inteligente que se comporta como un altruista, puede que no facilite la vida a los demás por empatía, lo hará por su visión de futuro, el beneficio a corto plazo suele traer pan para hoy y nada para el mañana.
El altruismo no es un signo de debilidad es signo de inteligencia.

Que el Sentido Común guíe en las decisiones políticas y económicas.

José E. Hueso