miércoles, 20 de noviembre de 2013

Es por tu bien


Cada vez que nos suben los impuestos es por nuestro bien.
Cada vez que crean una norma y una prohibición también es por nuestro bien.

Esta bien que cuando un policía detiene nuestro vehículo por no llevar puesto el cinturón de seguridad nos advierta, que es por nuestro bien que llevemos el cinturón de seguridad puesto.

Pero la realidad es que cuando un agente nos ordena detener el vehículo nos invade una sensación de que nuestra cartera corre peligro, no se en que momento deje de ver a un policía como ese amable vecino que trabaja por la seguridad ciudadana y que esta atento a las necesidades del ciudadano a verlo como un agente recaudador, con su talonario lleno de normativas que a buen seguro ni la mitad de ellas somos capaces de cumplir, y nos vemos a merced de la magnanimidad del amable señor agente.

Pero no seamos injustos cada vez que nos multen de algo recordemos que es por nuestro bien.

Cuando vamos al banco y nos dicen que nuestros ahorros se han esfumado por que la bolsa y los mercados internacionales tienen esas cosas, pensemos que era por nuestro bien por que no sabíamos que hacer con nuestro dinero, y como nos enseñaron de pequeños el dinero nos lleva a la codicia y es fuente de todo mal, así que estemos agradecidos por que nos libran de pecar.
Cuando el banco dice a nuestras abuelas o madres que estaban acostumbradas a sacar sus 30 o 50 euros para la compra diaria, que apartir de ahora tienen que salir al cajero de la calle a retirar el dinero, ella dice en vocecita dulce: "pero por que no me lo puedes dar en ventanilla, si afuera me pueden atracar"  y le contestan con voz avispada: "es por su bien, así se suma a las nuevas tecnologías y puede dar un cursillo de defensa personal"

El bar en España forma parte de la genética ibérica, o lo era, entrar en un bar de nueva generación que cumpla la actual normativa vigente de sanidad, de humos de cocina y de tabaco, de ruidos, de incendios, de seguridad, de ocupación de espacio, de aforo, de molestias a los vecinos, de trabajo, de la ley de costas, etc...  supone decir adiós a la comida y tapas calientes, a la tortilla de patata, a las patatas bravas y a un curasan calentado a la plancha por que lleva mantequilla y se necesita filtros de carbono. En definitiva decir adiós al propio bar, pero ya sabemos que todas esas nuevas normativas son por nuestro bien.

JEH

Libertad económica

Libertad económica Se ha hablado mucho sobre la libertad, en su nombre se ha luchado y derramando mucha sangre, se han derrocado gobiernos y decapitado dictadores para en ocasiones poner a otros peores. Luchas y muertes que nos han llevado de servir de a un señor a otro, mientras intentábamos entre el fragor de la batalla mejorar nuestra existencia y la de los nuestros, darles un poco de dignidad y seguridad, un poco de calidad y descanso y todas las alegrías que se pudieran. Pero la vida se empeña en traernos a cada momento nuevas batallas, nuevas exigencias de luchas y cuando nos da un descanso nos complicamos nosotros solos. Buscamos libertad y dignidad, y nos despertamos con el buzón lleno de facturas por pagar, nuestra frente esta seca de tanto sudor derramado, como secas están nuestras lágrimas de rabia e indignación. Se equivocó la Biblia con que se podía ganar el pan con el sudor de tu frente, ni trabajando de sol a sol se llega a pagar los gastos mínimos de vivir en una sociedad donde el valor no lo tiene el trabajo si no el pillaje, donde se aplaude al que engaña por que todo el mundo quiere ser como él, y se desprecia el trabajo como si fuera una maldición bíblica, muchos maldicen su trabajo aún cuando lo necesitan para comer mientras envidian a los banqueros que han arruinado a clientes y a países enteros y nadie les reprocha, ni acusa de nada. Para un joven el concepto de libertad es desobedecer a los padres al tiempo que los padres les cubren las necesidades básicas. Declararse antisistema al mismo tiempo que son los primeros en usar los avances y comodidades del sistema. Se entiende que la libertad falta cuando estas encarcelado en una prisión o viviendo en un país dictatorial y si tu no eres partidario de la dictadura, es decir si eres partidario creerás que estas en el mejor de los mundos posibles, mientras tu vecino se lamenta por la falta de libertad. Se ha escrito mucho sobre que la libertad es un estado mental, que se puede sentir ser libre en las circunstancias más opresoras, un político diría que se es libre cuando hay democracia, un psicóanalista diría que cuando estamos libres de traumas infantiles, un antisistema cuando somos capaces de vivir del sistema sin estar atados a sus normas como pagar impuestos, etc. Pero poco se habla de la libertad económica. ¿cuantas veces nos vemos obligados a hacer cosas en contra de nuestros principios para traer un sueldo a casa? Puede que la vida ha sido generosa con nuestra economía y no nos hagamos esa pregunta o puede que nos hemos llegado a conformar de muchas cosas. Cuando un partido político necesita para la campaña electoral una cantidad de dinero que generosamente aportan bancos, empresas y grandes fortunas, ¿alguien se cree que luego se va a actuar o legislar contra quien te ha facilitado llegar al poder que no es el ciudadano si no el que ha puesto el dinero en la campaña electoral?. El voto del ciudadano puede cambiar gobiernos pero el gobernante se debe a quien le apoyó económicamente. Entonces donde queda la libertad sin una economía, una fuente de ingresos propia que te cubra como mínimo lo básico. Hay quien trabaja en un ambiente asfixiante que le lleva a la enfermedad física y mental por un sueldo con el que comer. En el momento que la crisis quita el empleo a la gente, y las opciones a encontrar otro empleo, una fuente de ingresos con la que comer se vuelve misión imposible, ¿donde queda la dignidad del ser humano?, ¿donde su tan deseada libertad?, si no fuera por que sin recursos económicos propios no se puede ser libre: ser parado no sería problema, tiempo libre y sin estrés laboral. Pero hay que comer y pagar facturas esa es la cuestión. Donde queda la libertad cuando no hay fuerzas para trabajar, por que por más moverte no llegas para pagar las facturas. Donde queda la libertad cuando te humillas ante un puesto de trabajo y un ambiente laboral vejatorio. Donde queda la libertad cuando dependes de un contrato que no te va a dar ni para los costes. Donde queda la libertad cuando dejas de pagar tus deudas para poder comer. Enviado desde Catch Notes para Android https://catch.com