viernes, 14 de agosto de 2015

La libertad del perdón

La libertad del perdón

Una de las herramientas que sirven para liberar es el perdón, perdonar es romper la cadena que te ata a lo que te atormenta, te ofende, te humilla, te desespera.

No hay perdón sin perdonarse, como no hay ofensa sin susceptibilidad. La liberación empieza cuando nos damos cuenta que si en algún momento nos sentimos ofendidos es por nuestra causa, vulnerabilidad y responsabilidad.

El que hiere, y nosotros al cabo del día herimos en algún momento, nos demos cuenta o no, solo por existir ya estamos perturbado el espacio a alguien, toda unidad de vida necesita de un espacio, de unos recursos, de un camino, de una compañía para vivir y evolucionar, en la medida que falte empatia y respeto, los roces y fricciones son inevitables. Ya podremos ser el sirviente más humilde sin querer nada para uno mismo, que siempre habrá gente a quien sin saberlo herimos y ofendemos.

También hay quien hiere y mata a voluntad, estas heridas son más difíciles de curar, pero de nada sirve el odio a estas personas salvo que alimentan más su odio y sed de seguir haciendo daño. Hay quien hace daño y se alimenta de la energía que provocan sus consecuencias, se alimentan del sentimiento del dolor, del odio que generan, con más razón en estos casos es aconsejable romper cadenas, romper cordones ombilicales con los que alimentamos al agresor, el dolor y el odio actúan como la leña alimentando al fuego. No se puede apagar un fuego con más fuego, a no ser que se queme todo lo que pueda arder, ni con más leña que sería la inercia, la sumisión, el dolor, el odio, la indignación, solo se apaga con agua que sería el amor, y con la resolución de que nuestra libertad y dignidad son una prioridad. Aunque nos hayan hecho daño no podemos perder el tiempo ejerciendo de jueces, ya existe el karma para que cada uno coseche lo que va sembrando, nos merecemos ser libres y no hay peor condena que el dolor, nuestra conciencia queda atrapada en el dolor, en recuerdos del pasado, negándonos disfrutar del presente, sus oportunidades y de las personas que nos quieren bien.

El perdón rompe la inercia que eterniza situaciones injustas, o bien se eterniza el estatus agresor víctima, o el estatus pendular de "hoy te hago daño yo y mañana a ver como me agredes tú".

La sensibilidad  y tolerancia al dolor es relativa y personal, todo el mundo puede hablar de lo mal que le va la vida, cualquiera es capaz de justificar su dolor, su herida, incluso su odio.

Las heridas y el dolor es personal y se merecen todos los respetos, pero más allá de la pena y el dolor, ser susceptible, sentirse herido es una puerta a la pérdida de libertad. Es una señal de que somos vulnerables, que ante un problema perdemos la atención, la adaptabilidad para seguir adelante y convertir una adversidad en una oportunidad.

Al margen de situaciones límite, ( la valoración del límite también puede ser relativa), el sentir dolor es una filosofía de vida, hay quien se ahoga en una gota de agua y hay quien se bebe el océano entero, hay quien un poco de calor o frío le atormenta y quien se adapta sin problemas. Hay quien vive en permanente amargura y quien lleva grandes cargas personales y aun tiene tiempo de aliviar las cargas de otras personas sin queja, sin molestias, ni lamento alguno.

Lo importante es ser libres, y no se puede ser libre mientras dejamos las heridas abiertas, mientras nos pesa más el dolor del pasado que la oportunidad del presente,  o no reconocemos la oportunidad ya que nos hemos hecho unas esperanzas muy a nuestra medida, así, vamos perdiendo tren tras tren, esperando el tren rosa, nuestro tren idealizado que nunca llega.

El perdonar libera, pero hay otra modalidad de perdón que aun libera más, el perdonarse a si mismo.

Perdonarte te libera de cadenas que desconocías, no podemos estar en lucha y competición permanente y pretender ganar siempe. Ya que en el fondo sabemos que lo que se gana en lucha se pierde en lucha, lo que se gana en competición se pierde en breve ya que es inevitable que acabe apareciendo alguien que lo haga mejor. Con el tiempo acaba apareciendo un León más joven, más fuerte y más atrevido, con más ganas de jugárselo todo en una carta.

Nos exigimos tanto, y exigimos tanto a los demás que convertimos este mundo en un mundo de frustración, desesperación y depresión.

De niños nos convertimos en exigentes de atención, aprendemos a exigir a los demás para progresar y conseguir, los más inteligentes, saben que si quieren avanzar más tienen que ser autosuficientes, tienen que depender de si mismos, y exigirse a si mismo, para poder estudiar, ser coherentes con un proyecto, alcanzar objetivos.

Pero no nos han enseñado a detenerse para tomar aliento en esa carrera de exigencias y autoexigencias, a saber que no se puede pedir servicio a los demás sin estar dispuestos a compensarlo, a saber que cuando queremos comernos el mundo, es el mundo el que nos acaba comiendo. Que muchas veces no salen las cosas por no saber esperar, por no saber manejar los tiempos, por no saber desacelerar nuestra presión a nosotros mismos y a los demás.

Perdonar y perdonarse nos ayuda a conectarnos con el presente, a la única realidad que existe y que no la vemos al estar atrapados entre deseos, sueños, exigencias, decepciones, frustraciones, añoranzas y esperanzas.

En vez de ver el mundo y las personas como son, con lo bueno y lo malo, preferimos ver a través de etiquetas y clasificaciones, que el mundo y las personas se ajusten a nuestra vista, en vez de ver sin condicionar. Así vamos añadiendo a nuestro particular visión del mundo y de las personas, decepción tras decepción, según van cayendo las capas de ilusión que íbamos poniendo.

Ganaríamos tiempo y disgustos si trataremos de verlo todo como es, con sus miserias y maravillas, tendríamos que desconectar el filtro con el que miramos, un filtro que como el de Correos que clasifica y distribuye a su destino las cartas, clasifica y envía al primer puesto del podium lo que transmite fuerza, glamour, potencia, y envía a la papelera lo que transmite bondad, humildad, sencillez.

La exigencia te ata al objetivo, como el cazador se ata a su presa, el buscador experimentado sabe equilibrar determinación y exigencia con flexibilidad y adaptabilidad. Sabe que el fin y los medios para conseguirlo son uno, un fin de justicia solo se consigue siendo coherente con la justicia.

Es importante llegar, pero sin perder las formas, la educación, los principios, ser capaz de dejar el camino para atender un herido, para un día descubrir que lo que fue una renuncia a nuestras aspiraciones, fue en realidad un atajo, que hemos avanzado más rápido cuando supimos renunciar por una causa mayor, como atender a otra persona.

Adaptabilidad para cambiar el orden de prioridades, nada es más importante que disfrutar de un momento de armonía con la persona que nos acompaña en un momento determinado, cada momento es único, todo puede esperar, hasta conocer la nota armónica del momento.

La constancia, la coherencia son claves para llegar a un destino, pero sin respeto y sin la capacidad de ajustar nuestros pasos con las personas que nos acompañan no iremos muy lejos. La sociedad actual valora lo contrario, la capacidad de renunciar de quienes queremos por un progreso personal, sentimental y profesional. Ser capaz de rebajar al otro para verse más arriba. Deshacerse de quien no está a la altura de unos objetivos, ni anda a la misma velocidad que uno en el área de la vida que nos interesa. El mantran actual es que la gente frena nuestra realización, cuando tenemos las personas y las circunstancias que mejor nos van a ayudar en nuestra Evolución. La diferencia de matiz viene de que realización seria lo que a nuestro ombligo le apetece en un momento dado, y la Evolución es lo que necesita nuestra unidad cuerpo alma para evolucionar en un proyecto que se escapa a nuestra perspectiva. Para evolucionar tenemos todo lo necesario. Para satisfacer apetencias todos los recursos del planeta son pocos.

Por mucha urgencia que tengamos de llegar a alguna parte, no podemos olvidar que el ser humano es una encrucijada de caminos, y que su sentido en la vida es encontrar la armonía en cada instante, en cada circunstancia, en cada rincón, en cada aparente caos.

Encontrar el punto de síntesis y de armonía entre los opuestos, ver lo que une a las dualidades, a veces buscamos respuestas a preguntas trascendentes en libros, en viajes, en experiencias extremas, cuando la mayor fuente de información es uno mismo cuando está atento, cuando está serenamente expectante, para ello hay que aprender a escuchar sin filtros a las personas, a las circunstancias que la vida ha colocado en nuestro camino.

Perdonarse:

Para quien la prioridad sea acumular dinero y estatus social, perdonarse por las veces que ha mirado a otro lado ante el riesgo de ser sensible con las dificultades de otros, y tener miedo de perder lo acumulado.

Para quien la prioridad es acumular conocimiento, perdonarse por las veces que se ha sentido superior a los demás.

Para quien la prioridad es servir a los demás, perdonarse por no poder abarcar más de lo que se puede. Por las veces que ha tratado de ayudar sin preguntar, ni escuchar, y ha "sacado el pez del agua para que no se ahogue".

Por las veces que ha buscado hasta con desesperación a quien ayudar y no ha reconocido la necesidad de quien le acompaña. Por las veces que ha dejado marchitar la flor que siempre ha estado a su lado, por tratar en vano de regar las flores de otros jardines.

Por las veces que aconsejamos de algo y la vida nos evidencia que lo que creíamos nuestro punto fuerte, en realidad es nuestro punto débil, y nos acordamos del refrán:  "Dime de que presumes y te diré de que careces".

Y es que cuando hablamos mucho de un tema es que estamos trabajando ese tema, somos estudiantes de ese tema, estamos en el proceso de conocer, experimentar e interiorizar, no perdamos de vista esto y la humildad que conlleva.

El perdón y el karma

Hay grados de  perdonarse, el más leve libera presión, el más profundo libera karma.

El karma limita y condiciona nuestro avance hasta que comprendamos hasta el último detalle en que nos equivocamos.

Perdonarse nos ayuda a superar las limitaciones impuestas por el karma, el karma tiene planes para que comprendamos las cosas, son planes que se van reescribiendo según nuestra capacidad de comprensión, de voluntad de evolucionar y de la suma de nuevos errores, así como la resta de aciertos.

Por lo que la intención de perdonarse es un inicio de darse cuenta de que queremos un camino más fácil, con más fluidez y menos obstáculos. Que tenemos voluntad de aprender, de descubrir nuevas oportunidades.

Con todo ello vemos que el perdón no existe, solo existe el perdonarse, a nadie podemos perdonar ya que el único responsable de nuestras heridas y de nuestras soluciones somos nosotros mismos.

José Enrique Hueso

15/08/2015
Joseenriquehueso.blogspot.com.es

lunes, 3 de agosto de 2015

Siembra de valores

Siembra de valores

Todo lo que existe empieza por un pensamiento, por una idea, por una semilla.

La sociedad actual creada con los valores de supervivencia, esta atrapada en sobrevivir, en poder traer comida a casa, dinero al banco para pagar las facturas. Y si en algún momento tenemos las necesidades básicas de comida y techo cubiertas nos complicamos creandonos otras necesidades que el estatus social que hemos elegido nos exige, viajes, ropa cara, última tecnología, etc. Por una razón u otra siempre estamos atrapados en luchar para llegar a unos mínimos, como si la vida fuera un campo de batalla y tuviéramos que cazar aquello que desearamos, así nos planificamos en estrategia para conquistar una pareja, un objetivo, un trabajo. Y cuando lo tenemos conquistado viene otro trabajo arduo, el impedir que otro te lo quite, nuestra mente no deja de estar en modo caza, ya que tenemos que preveer las ocasiones en que "el otro", "el que desconocemos pero sabemos va ha hacer lo mismo que hicimos nosotros", puede atacar y arrebatarnos nuestra caza.

Es curioso que la civilización aun funcione con los valores de la caza y supervivencia, cuando es la agricultura la que permitío hace miles de años que salieramos de las cuevas.

El cazador busca una presa y apartir de ahí su vida está condicionada a ella, primero para cazarla y luego para que no se escape, ni que te la cacen otros.

La vida de un labrador es diferente, ha de estar atento al clima, a la tierra y al sol, a las necesidades del mercado para elegir que va ha sembrar, a la disponibilidad de agua, a la luna que condiciona la germinacion y la maduración, a las plagas y hierbas invasoras que si no se controlan pueden arruinar la cosecha. Si va a usar semillas de corto plazo cómo las verduras que en unos meses se cosechan o anuales cómo los cereales, o de más largo plazo como los frutales o el olivo que tardan años en dar fruto.

Usa las semillas para con tiempo y cuidados cosechar lo que un día decidió que sería bueno.

Aunque nos creamos cazadores también somos labradores, cada sentimiento, cada pensamiento es una semilla que estamos sembrando para el futuro.

Es como si nuestro corazón y mente fuera un semillero donde se preparan las plantas y árboles que adornarán los jardines de nuestras ciudades.

Sentir y pensar es sembrar, pero para que la semilla pueda germinar bien y dar un buen fruto hay que trabajar en ello, mantener la decisión, la voluntad, el amor, la constancia, la coherencia en el proyecto, no abandonar la semilla, estar en todo el proceso hasta la cosecha, hasta que la teoría se convierte en costumbre.

Es lo que damos valor y consideramos importante lo que estamos sembrando para el futuro, tal vez en el presente solo veamos maleza y caos, si queremos otra cosa para el futuro hay que ponerse a sembrar y cuidar ya, otras cosas, otros valores.

A poner en práctica otros valores, a sacarlos de los polvorientos textos o de utopías futuristas; el amor al prójimo, la democracia, la justicia, la igualdad, la fraternidad, la libertad necesitan tierra fértil para hechar raíces, no eternas añoranzas o esperanzas que no llevan a nada, sino descender al pie de nuestra existencia y rutina para darles vida.

Poner en práctica esos ideales y valores que creemos son buenos, poner a prueba nuestras capacidades para traer a la existencia cotidiana en la familia, en el trabajo, en el ocio valores que parecen secuestrados en viejos libros.

Los grandes valores han servido para crear revoluciones y religiones, para que se hable mucho de ellos, se usan como excusa en las guerras, en la sed de matanza entre humanos, en la sed de someter pueblos,  se vive y se mata por esos ideales, pero no han conquistado la vida cotidiana de la mayoría de la gente, pocas son las raíces que han hechado en los corazones, mentes y hábitos de las personas. Apenas no dejan de ser teorias de los santos, Dioses, filósofos, políticos, o el vendedor de esperanzas de turno. Y el ser humano deseoso de pertenencia a grupos se suma a ellos sin cuestionar, ni experimentar nada. Se suma, pero ni los comprende, ni vive con ellos, podrá matar por ellos pero sin saber, ni comprobar.

Hemos nacido en el desear y pedir para conseguir, a quitárselo a otro si es necesario, la historia nos dice que cuando un pueblo se quedaba sin recursos lo solucionaba invadiendo a los pueblos vecinos. Pero los grandes ciclos de la historia como las religiones y revoluciones han sido provocados por intentos de poner en práctica unos valores que tiempo antes unos pensadores decidieron que era bueno pensar en ellos.

Tal vez esos pensadores estarían voluntariamente perdidos en algún paraje aislado, pero estaban sembrando los valores para la humanidad del futuro. Y siendo ejemplo en su vida y rutina para que esos valores hecharan raíces en su entorno.

Algún político puede pensar en que leyes ha de crear para que lo gente viva en paz, armonía, respeto y amor. El problema es que los valores nobles, los que potencian la parte noble del ser humano no se pueden imponer con leyes. Las leyes sirven para limitar el mal comportamiento, pero la nobleza ha de querer uno llegar a ella. No se trata de innovar valores, se trata que en la vida cotidiana de cada uno, estos valores estén vigentes, y reconozcamoslo, no es nada fácil.

Un labrador sabe que saber esperar es importante, si quiere fruto de árboles necesita años de trabajo y atención para ver el primer fruto, y sabe que una buena cosecha requiere de mucho trabajo y atención, pero se puede perder en minutos, con una tormenta, un golpe de calor, una plaga, un hongo, una caída de precios que le arruine  y una larga lista de imprevistos. Por lo que no se castiga si al final no salen las cosas como estaban planeadas. En ese caso sabe que hay que esperar más y seguir trabajando. Sabe que la constancia y la coherencia son más fuertes que las circunstancias.

José Enrique Hueso

04/08/2015

Joseenriquehueso.blogspot.com.es

sábado, 1 de agosto de 2015

Elección de valores

Elección de valores

1- Densidad, fluidez

El grado de densidad es una de las diferencias entre algunas dualidades

La Materia es energía densa y el espíritu lo contrario.
Pero la dualidad bien y mal no es tan sencilla. Aun así el grado de densidad y de fluidez es una pista. El mal ata y el bien libera, ata el odio, el resentimiento, el egoísmo, la ignorancia, la mentira, la ocultación, el desprecio, la indiferencia, la prepotencia, la humillación. El odio nos ata a quien odiamos, el miedo nos ata a lo que tememos, todo lo negativo nos ata a una vida de amargura e insatisfacciones.

Libera la bondad, la compasión, la curiosidad inocente, la comunicación, la sencillez, el amor y el favor que no espera recompensa.

El mal ata porque entre otras cosas existe un mecanismo llamado karma, que se encarga de que cosechemos lo que sembramos.

Los sentimientos y pensamientos generan acciones y las acciones consecuencias, que pueden ser constructivas o destructivas, que aportan soluciones, es decir liberan o aportan problemas que siempre atan.

El mal ata cuando da la recompensa sin decir su coste y consecuencias, ocultando las condiciones del contrato.

El bien libera al dar la recompensa una vez nos la hemos ganado, el bien no oculta información, ni la teme.

2 - Dualidades, La condición humana

Evolución o involución, espíritu o materia, el bien o el mal, dos dualidades que se oponen, que juegan, que giran, vuelven, se entienden, se aman, y el ser humano es su fruto.

El ser humano es el fruto de dos fuerzas que no siempre son antagónicas. El ser humano busca volver a la casa del Padre Espiritual, pero se debe a su Madre Materia, al tiempo que ha de encontrar su sitio, su sentido de existir entre dos mundos que no acaba de entender. Ambos le piden coherencia y él apenas sabe vivir entre ambos mundos, ni saber quien es y que hace aquí, ya que vive en un tercer mundo, su mundo, el mundo humano que es una síntesis de muchos mundos.

Aveces se siente como una marioneta en una cruel tragicomedia en la que no puede elegir el guión, o un peón en un tablero de ajedrez que ha de moverse por fuerzas que desconoce.

El Espíritu te pide que cumplas con sus normas, amar al prójimo como a uno mismo, norma que en la Tierra y en la civilización actual te convierte en la comida del otro.

Si el Espíritu impusiera sus normas en la Tierra, la vida y la naturaleza desaparecerían, la Tierra seria como los demás planetas, muy espiritual, pero sin cuerpos físicos con que encarnar.

La búsqueda de consenso entre estas fuerzas ha propiciado la existencia de la vida, de la naturaleza y del ser humano con cuerpo físico.

El matar un animal, una planta para comer es una necesidad material, que el Espíritu respeta.

Pero cuando alguien se acerca a la dimensión espiritual le pide que vaya aceptando otras formas de hacer las cosas

La dualidad bien y mal no están en las casas del Padre o de la Madre, Espíritu o Materia, esta en los actores secundarios.

3 - El conflicto

La guerra entre el bien y el mal, entre la evolución y la involución, se lleva a cabo en territorios sutiles, el campo de batalla esta en las mentes y los sentimientos, en las ideas y valores de cada uno.

La involución gana adeptos cuando nos dejamos seducir por los viejos valores de la fuerza y supremacía de unos respecto a otros, cuando creemos que hacer el bien es de débiles y de no saber defender lo propio, que el amor es un mero sentimiento.

El mal gana la batalla cuando cansados de ver maldad, nos olvidamos que el ser humano es capaz de hacer cosas buenas.

Gana cuando valoramos el éxito existencial en términos de poder económico y supremacía respecto a los demás a cualquier coste.

Gana cuando en la búsqueda de felicidad renunciamos a ser responsables, en una huida hacia adelante imposible para no hacerse cargo de las consecuencias de nuestros actos.

El destino lo marca el camino, el medio determina el fin, como la siembra nos habla de la cosecha.

Lo que encontremos al final del viaje será un reflejo de nuestra forma de tratar a los demás en el camino. Si subimos pisando orgullos y cabezas, nos las pisarán, si subimos respetando y amando es lo que tendremos.

La profesión no es lo que dice un título oficial, lo dice las herramientas que llevamos en las manos.

No busquemos ineficacia e incompetencia más allá de uno mismo.
El mal gana cuando buscamos culpables a nuestros fracasos.

Si no hay fluidez en el camino, no busques culpables, reorganiza tu vida.

El espíritu te pide atención, compasión, empatia y humildad, el mundo humano te pide instinto y saber venderse, la naturaleza te pide que seas más fuerte que el otro, y el ser humano vive entre los tres mundos.

Lo correcto o lo incorrecto es donde uno quiere vivir, con los valores del Espíritu o los valores de la Naturaleza, en la Naturaleza o corres para comerte a otro o corres para que no te coma, valores que comparte la civilización actual, la forma en que tratamos de conseguir cosas no difiere de los métodos de supervivencia y caza de la selva. No es malo, ni bueno, es malo si queremos acercarnos a los valores del Espíritu.

Es bueno o malo en función del lugar que queremos estar, subir peldaños en la evolución exige dejar atrás Todo lo que pertenece a un peldaño posterior, recordemos que una definición del mal, es que es un bien no superado.

Por ejemplo: Si dejamos la selva no podemos seguir ascendiendo profesionalmente pisando cabezas, sacrificando a los débiles y a los perdedores, así hemos hecho una civilización con valores de la selva.

En la naturaleza un árbol caído es materia de reciclaje, el árbol ha fracasado y ha de ser utilizado por otras vidas. En los valores del Espíritu un árbol no cae ya que el bosque esta atento para que nadie caiga. No es que la naturaleza sea peor, cada reino tiene sus propios valores.

4 - Los  valores

Los primeros intentos de vivir en grupo y en poblaciones fueron posibles al incorporar los valores básicos de convivencia, lo que serían los diez mandamientos, el no matar, no robar, etc, son valores de consenso aunque impuestos que requieren de policías y jueces para poder vivir en grupo.

Una civilización futura viable debería incorporar valores interiorizados por la mayoría como la compasión, la empatia, el amor incondicional que Cristo trato de enseñar hace dos mil años, no el amor sentimental de "que buenos somos todos y cuanto nos queremos", el amor del Ángel Solar que es capar de amar al ser humano y permanecer a su lado aunque sea un asesino múltiple.

Los valores de convivencia simbolizados por los diez mandamientos bastaba que los respetaramos para que nos odiaramos y mataramos lo justo para no autoextinguirnos

Los nuevos valores es necesario interiorizarlos, no es cuestión de normas, ni de leyes, es cuestión de que si queremos salir de bucles temporales de guerras y hambrunas, de repetir la historia una vez tras otra, o incluso involucionar, hay que dar pasos adelante, dejar atrás los valores de la selva y dejar una oportunidad a los valores del Espíritu, del amor, de la compasión, de la empatia.

Dos mil años después de Cristo, con las religiones haciendo leyes y política, se ha comprobado que no se pueden hacer leyes para que la gente ame o se respete, ningún político o religioso puede hacer que amemos o tengamos empatia o compasión, esos valores los tiene que trabajar cada uno con sigo mismo y con los demás. Es el verdadero campo de batalla donde cada fuerza pone todo su esfuerzo, en que tipo de valores seducen a la gente.

Volvemos a decir que el mal tiene muy buen marketing, te dice que lo que está al alcance de tu vista te pertenece, te sugiere que tomes lo que te apetezca, posteriormente ya te viene la sorpresa de que hay un precio.

El bien por el contrario te pide que te ganes y te hagas merecedor de lo que deseas. Solo cuando has demostrado que puedes gestionar bien un recurso te lo facilita.

Los valores del bien los solemos conocer en su cualidad inferior cómo sentimientos.
Como sentimientos son duales, podemos amar, pero cuando no nos corresponden surge el odio.

Cuando el amor está interiorizado y corresponde a los valores superiores, es incondicional en cualquier circunstancia, no depende de circunstancias externas, brota de uno mismo de fuentes superiores. Mientras que el amor como sentimiento necesita de otra polaridad horizontal para manifestarse.

Para interiorizar los Valores del Espíritu tenemos que depositar todo nuestro equipaje arriba y delante nuestro. Lo que ya no sirve desaparecerá, de la misma forma que irán apareciendo las cosas y personas que en cada momento necesitemos.

No sabemos en cada momento del camino que vamos a necesitar, solo sabemos que tendremos lo justo y adecuado para la ocasión.

No nos ata nada salvo la voluntad y el amor de mantener la mirada arriba y adelante, ser receptor de energías superiores y mantener las manos extendidas en actitud de dar para que la energía fluya. A mayor bondad  y humildad, mayor fluidez.

José Enrique Hueso

28/07/2015

lunes, 15 de diciembre de 2014

Capricornio 2014, la conciencia grupal.

Capricornio 2014, de la inercia grupal a la conciencia grupal.

Los tres primeros representan la totalidad, los seis siguientes desarrollan las perspectivas individuales, los tres últimos inician la conciencia grupal.

Lo primero para desarrollar la conciencia grupal es conocerse a si mismo en un mínimo, aunque nunca uno se conoce lo suficiente, ya que el conocerse y conocer es un camino, no un destino, pero ha de haber una sólida conciencia de si mismo para ser útil al grupo, de lo contrario somos un número más, útil para seguir y obedecer, para que el grupo sea fuerte en la línea horizontal que marca el líder o la mayoría, pero no tanto para ayudar a subir el nivel de conciencia del grupo.

Hay muchos niveles de relación grupal seguido de etapas en los que se busca la soledad.

Los primeros grupos son la familia, que tienen una estructura más o menos preestablecida, cada miembro va asumiendo unas responsabilidades en principio según unos roles, pero si hay respeto, armonía y empatia según preferencias, y cada uno puede encargarse en cualquier momento de la parte del otro.

Los grupos de juegos de la infancia donde aprendemos a relacionarnos, básicamente a aprender donde te ponen los demás unos límites y uno donde es capaz de poner los límites a los demás para defender lo propio.

La educación en la infancia debería dar prioridad a aprender a conocerse a si mismo y aprender a relacionarse con los demás, ya no tanto como aprendiendo por instinto tal como hace la naturaleza con juegos donde se aprende lo básico, que es saber quien es más fuerte, saber como imponer o obedecer, el ser humano es más complejo. Necesita aprender a ser autosuficiente y al mismo tiempo a trabajar en equipo, gran parte de los traumas que vive la gente y la violencia doméstica, tiene una base en el miedo a la soledad, miedo al rechazo.

Formar parte de grupos, participar activamente en ellos no nos lleva necesariamente a desarrollar la conciencia grupal. Se puede estar, participar, trabajar, incluso al nivel de anular el propio yo, se puede hacer todo eso sin tener conciencia grupal, simplemente dejándose llevar por la inercia grupal.

La inercia grupal, es la fuerza del número, el calor de la mayoría, la seguridad del clan, el no sentirse solos, el sentimiento de pertenencia a un proyecto con más personas, compartir tiempo, afinidades, objetivos. En la inercia grupal no se piensa, el grupo te provee de lo que necesitas, entonces te dejas llevar por el grupo.
El problema viene cuando no puedes apagar la llama de la curiosidad, no paras de hacerte preguntas y necesitas respuestas que el grupo no es capaz de dar. Esta actitud que viene del instinto de evolucionar acaba por poner en peligro la paz social de la inercia grupal.
Este peligro no existe en un grupo que basa su funcionamiento en la conciencia grupal en vez de la inercia grupal, pueden coexistir miembros con diferentes inquietudes y necesidades diversas, incluso antagónicas pero comprenderse y apoyarse.

En la inercia grupal el movimiento lleva al clan por caminos homogéneos, pero la cohesión es puntual y depende de la esperanza depositada en un proyecto, en un líder, en una creencia, en una ideología, pero tarde o temprano surge la fricción, el conflicto.

La conciencia grupal crea un ambiente de armonía, no hay fricción al haber respeto y empatia con la circunstancia de cada uno, no es prioritario la fuerza del número, ni hay necesidad de proteger la cohesión,  simplemente es la suma de individualidades conscientes y seguras de si mismas. El ambiente de armonía es el caldo de cultivo de la creatividad, la clave pasa de la necesidad de cohesión a la aportación creativa desde la fluidez y empatia.
De la unión por el pensamiento único a la unión por afinidad y participación en la diversidad.

Llega un momento que la inercia grupal se convierte en una limitación para quien necesita preguntarse cosas para las que el grupo no tiene respuestas. Por otra parte el grupo que funciona con inercia identifica como hostil a quien no se sacia con lo que provee el grupo. Es un momento que uno no puede seguir en el grupo sin entrar en un proceso de fricción y conflicto, primero con sigo mismo y después con el grupo y el grupo tratará de proteger su funcionamiento de miembros que perturban la paz social que se basa en el pensamiento homogéneo, en el mirar a otro lado por el bien de la mayoría.

En el inicio de la conciencia grupal se rompe el dique del yo, uno ya no es el epicentro del universo, se es consciente de la realidad de los demás, se quiere aprender, conocer las otras perspectivas, participar de las experiencias de otros, que gracias a la conciencia grupal la realidad de los demás se siente y vive como propia.

En la conciencia grupal no hay necesidad de imponer, ni de obedecer, ni miedo a la soledad o al rechazo. Pero todo movimiento es pendular, de no tener empatia, ni considerar las circunstancias de los demás, podemos llegar a dar tanta importancia a las circunstancias de los demás y olvidarnos tanto de nosotros mismos, que volvamos a delegar nuestra curiosidad, esperanza y motivación en el grupo, que nuestro avance evolutivo se ralentice por tratar de satisfacer las necesidades de todo el mundo, perdiendo de vista que se es más útil a los demás si somos útiles a nosotros mismos. Que ser útil a la sociedad es reconociendo la necesidad con criterio de eficacia y gestión de recursos, y no simplemente por ver contenta a la gente.

Con la evolución el yo crece y en su expansión rompe sus limitaciones y da paso a ser consciente del entorno como parte de si mismo. Como la semilla cuando llegado el momento rompe la cáscara de protección, se abre paso por la tierra y entre las otras plantas que irrumpieron antes, deja la oscuridad protectora de sus muros y de la tierra para descubrir un mundo más grande y diverso.

Un tsunami de las realidades, sentimientos e inquietudes del entorno inundan a un yo que acaba de salir de su epicentro. Empieza una nueva etapa de relación y convivencia grupal, en cada nueva etapa nos vamos alejando del dejarse llevar por el grupo a encontrar grupos que basan su funcionamiento en la fluidez y en la diversidad, en la comprensión y empatia. Es como cuando hay aceite en un motor, cada pieza del motor sabe de su tarea, no se compara con ninguna otra, y su aspiración es realizar un buen trabajo, mejorarse a si mismo para que la suma del trabajo de los demás convierta el resultado en el funcionamiento del motor, por mucho movimiento que haya no hay fricción gracias al aceite que sería la conciencia grupal.

No hablamos del amor ya es una palabra devaluada que se usa para todo, básicamente para definir un sentimiento de desear y ser deseado. La conciencia grupal no es un sentimiento, ni un deseo, es la capacidad de percivir otras realidades como propias, desde la desnudez de lo que son, sin esperar, ni desear, ni querer modificar nada. Su energía es la fluidez.

Capricornio se representa como la obeja que cansada de la monotonía de la seguridad se transforma en cabra que sale del rebaño en busca de aventuras en el monte. Entre la seguridad y la curiosidad elige lo segundo, esta muy bien la seguridad y el abrigo del grupo, pero hay momentos que no es lo que necesitamos.
La vida está organizada en ciclos, unas etapas nos bullen las preguntas, la sed de aprender y experimentar, de expandirnos, el mundo se nos queda pequeño, el calor del hogar se torna asfixiante, nos es más seductor el frio, la incertidumbre y la soledad del horizonte, en otras etapas buscamos la vuelta al hogar, el descanso del guerrero, el dejarse querer y cuidar por el grupo, y aportar al grupo el néctar de nuestras experiencias.

En otros tiempos era habitual que en un momento dado alguien lo dejara todo, familia, posesiones e iniciará un camino de soledad, deambulando sin rumbo fijo, o recluido cómo ermitaño en busca de más conocimiento. En la era de la globalización, donde las tecnologías y el transporte nos permiten una movilidad solo condicionada por el deseo y la capacidad económica, es la era que más solos podemos sentirnos estando con gente. Es la era de los hombre espejos o invisibles, entre tanta gente, tantas cosas que ver y oír, si no te ven y ni te oyen, no existes. Es la era que no existes, ni te buscan si no es para pagar una factura.
Se puede sentirse solo estando acompañado, no hace falta dejar el rebaño. Estan mal vistos los momentos de soledad, cuando son los momentos que podemos escucharnos y conocernos mejor.

José Enrique Hueso

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Sagitario 2014

Sagitario 2014

Sagitario tiene la fuerza de la mente enfocada, es capaz de identificar un objetivo, lanzar la flecha, llegar y materializar la idea.

La evolución se manifiesta por ciclos. En cada ciclo  pasamos por los doce signos, cada año pasamos, y en cada reto, en cada proyecto, en cada problema transitamos por doce etapas con sus doce perspectivas, dependiendo de si aprendemos todo lo que podríamos aprender, el nuevo ciclo seria como una vuelta de espiral abierta y ascendente, todo lo que aprendemos se incorpora en la forma de pensar, de realizar y así progresamos, así cada paso por las doce etapas será diferente. Si nos limitamos a vivir sin aprender, la vuelta será más en círculo, atrapados en el tiempo.

Todo número impar representa la síntesis de lo aprendido en el número par que le precede. El impar es síntesis y el par relación. Los tres primeros números representan la totalidad, Géminis representa la síntesis de todas las dualidades, es el amor. Leo es la síntesis de dos dualidades, del cuatro, el constructor. Leo es la síntesis del corazón. Libra es la síntesis de tres dualidades, es la síntesis de los caminos, de los 7 rayos. Sagitario es la síntesis de la relación de dos cuatros, es la síntesis de la mente.

Si salimos de Escorpio sin haber aprendido su mensaje, que es uno de los más difíciles, que es reconocer nuestra incapacidad para solucionar un problema y aceptar la ayuda de nuestro yo superior, es renunciar al conflicto, (si 4, Cáncer ha de encontrar la armonía atraves del conflicto, 8, Escorpio ha de trascender el conflicto renunciando a él), para no alimentarlo y poder ser receptivos a cualidades superiores. En cada paso por Escorpio dejemos las armas contra nosotros mismos y contra los demás. Dejemos la dualidad ataque/defensa y dediquemonos a crear. Si no comprendimos esto, y seguimos creyendo que todas las cosas se arreglan con más tesón y paciencia,  al pasar a la etapa Sagitario recuperaremos energía, ya que al no estar en una prueba Escorpio no perdemos energía haciendo las cosas mal. Pero la niebla y los espejismos no superados nos siguen y nos vemos una vez más como Don Quijote luchando contra molinos creyendo que son gigantes y enemigos. O disparando flechas en todas direcciones.

Sagitario tiene la fuerza de la mente enfocada, es capaz de identificar un objetivo, lanzar la flecha, llegar y materializar la idea, siempre que hubiera superado los espejismos en Escorpio.

La mente enfocada y atenta, transciende el horizonte, derriba barreras y ve lo real sin entretenerse en juegos de ilusión. Dice un refrán oriental que "la constancia es más fuerte que el destino", cuando la mente se asienta sobre lo real, sobre un corazón sereno y amante de cada instante, pero alejado de lo que no tiene base, es capaz de idear mundos y construirlos.

Cuando nos veamos en una etapa Sagitario, es aconsejable verificar la realidad del objetivo por el que luchar, saber si son gigantes o molinos, y preguntarse si son gigantes que han hecho para que luchemos contra ellos, redirigir las flechas hacia lo constructivo aprovechar cada instante, cada energía para crear. Luchar es fácil, tenemos miles de estímulos y justificaciones que nos provocan, pero deshacer entuertos, ser personas solución en un mundo suplicante de soluciones, no es difícil si nos lo proponemos. Derribar el mundo lo hace cualquiera, crear algo bello y útil es lo que hace falta. seamos Quijotes luchando por un ideal o mejor, dando vida a los ideales.

José Enrique Hueso

Por último unas palabras sobre Don Quijote de Arturo Pérez-Reverte.

GUADALAJARA, 3 de diciembre.- “En estos tiempo de incertidumbre, de zozobra, de gritos pidiendo justicia tanto de un lado como del otro del Atlántico, cuando palabras como sociedad, sistema, Patria, están en cuestión tanto en España como en América, es bueno tener algunas certezas que lo ayuden a uno a centrarse, a encontrarse”, comentó ayer Arturo Pérez-Reverte.

“La palabra Patria está sometida a revisión, pero hay un concepto que puede sustituirla con gran ventaja: la lengua. En estos momentos de turbulencia, la lengua es la única patria que no está puesta en cuestión. Tenemos 500 millones de personas con quienes podemos compartir esa patria que se llama lengua española. Es una patria nobilísima, hermosa, por la cual es dulce y decoroso trabajar, vivir y morir. De esa patria común, El Quijote es la bandera, la única bandera no sospechosa”, agregó.

Quijotes y Sanchos de América.
Pérez-Reverte, Destacó que el problema de una lucha es cuando ésta no tiene ideología, cuando es puro rencor. “Mi miedo es que México, España y el mundo vaya hacia una lucha de rencor, de venganza; pero con El Quijote en la cabeza y el corazón esos jóvenes que hacen arder un contenedor en la calle tienen algo por qué luchar. Al mundo que viene le deseo muchos Quijotes, para que ese fuego sea un fuego que construya, no sólo que destruya”.

“América está llena de Quijotes y Sanchos, de gente noble que está intentando combatir contra molinos de viento gigantes, deshacer entuertos y salvar doncellas menesterosas. No es una batalla perdida, es un continente que está vivo.

“Europa está muerto, es un cadáver. El futuro es América y está lleno de Quijotes y Sanchos. Fracasarán, pero la lucha es lo que hace que eso sea noble. Mi posición es optimista con América, con México y con España, creo que en Europa se vive el final de un mundo. Ustedes nos hacen vivos”, subrayó.

http://m.excelsior.com.mx/expresiones/2014/12/03/995620

lunes, 24 de noviembre de 2014

El karma

El karma

Se conoce como la ley de causa y efecto, aunque la vida misma es una sucesión de causas y efectos, todo lo que existe es un efecto producto de unas causas.

El karma es como un sistema educativo que nos ayuda a comprender lo que hicimos mal. Y en sus ciclos de entrenamiento nos guía para saber realizar las cosas bien.

El karma no está hecho para castigar, ni fastidiar, ni para atar a nadie en ciclos eternos imposibles de salir.
La misión del karma es que veamos, interioricemos, comprendamos, nos demos cuenta, actuemos en consecuencia y que lo hagamos bien.
Que seamos seres conscientes y competentes de las posibilidades y energías de que disponemos.

En un mundo en que si no vemos, no sentimos y aun viendo retiramos la mirada, el karma en vez de parecer un sistema educativo nos parece un sistema judicial y penal.

En ocasiones el karma parece una condena que abarca encarnaciones enteras, pero no tiene por que ser así, es nuestra resistencia a aprender, a adaptarnos al presente lo que hace al karma cómo una carga de cosas mal hechas del pasado.

En el constante movimiento pendular y cíclico de la vida, cada instante es un universo en sí, tiene las claves para seguir atrapado en planes de estudios a largo plazo o comprender en segundos lo que nos toca comprender y pasar a otra etapa.

Aprender es poder. Para los atajos hay que juntar varios ingredientes; un poco de inconformismo,  mucha curiosidad, ganas de aprender cosas nuevas, desapego a la hora de dejar atrás aquello que sirvió, pero que ya no sirve, en el caso que queramos dejar atrás a personas o se hace con las normas básicas de "no hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran, ni dejar que nos hagan lo que nosotros no les haríamos", o nos atamos a nuevos karmas. En ocasiones hay personas que las vemos como que nos frenan, dejarlas atras incorrectamente, con modos innecesarios es unas de las causas que uno acaba tomando decisiones que le hacen retroceder en vez de avanzar, dejarlas atrás sin haber aprendido lo que nos han de aportar significa que aunque cambiemos de continente nos vamos a encontrar a personas similares allí donde vayamos.

Pero lo que más necesitamos es la actitud de estar atentos y serenamente expectantes, tomarse el tiempo necesario, (no llega antes quien más corre), para observar con atención lo que ocurre en nosotros y en el entorno.

Obsevar con atención y desapego las cosas y circunstancias de la vida y poco a poco las capas de espejismos y pre-juicios que envuelven la realidad van cayendo, vamos viendo como se mueven y encajan los mecanismos del universo para crear las realidades. Realidades que están hechas para mostrar y liberar todo el potencial de lo bueno y constructivo.

Estar atentos como para ver como se moldea la realidad, y poder ir por delante del destino, si nos entretenemos en cosas y actitudes erróneas el destino nos lleva por la evolución a empujones e insatisfacciones.

No nos ata el karma, las paredes de nuestra celda son los espejismos, los prejuicios, los traumas, los apegos, la falta de curiosidad y de constancia, la falta de comunicación, es normal ver cosas que no son, pero no podemos perder tiempo en ello, ante el primer síntoma de que nuestro análisis de la realidad es erróneo hay que actuar de inmediato y volver a evaluar la situación, con serenidad y desapego, buscando la fluidez y la libertad.

Normalmente observamos atraves de nuestro inconsciente que rápidamente clasifica y archiva, bajo apreciaciones tan subjetivas cómo que lo bello es bueno, lo simpático es generoso, la agresividad ofrece seguridad, el cordero en ningún caso es un lobo disfrazado, el mal se manifiesta con cuernos y pezuñas, y una larga lista de ejemplos, que el marketing de ventas conocen tan bien.

La observación ha de ser consciente, serena y desapegada, para ver la realidad tal como es. Los conflictos, la acumulación de karma (cosas que comprender), surgen de que cada parte ve la realidad a su manera, si la visión es real pero diferente tan solo denota que cada uno ve la realidad desde otra perspectiva y hace falta un poco de empatia y curiosidad para ver desde otras perspectivas que no sean las nuestras, el problema se agrava cuando nuestra visión esta distorsionada por no observar en tiempo real y con desapego las cosas, al contrario, basamos nuestros análisis en la base de datos gestionada por el inconsciente y la memoria, base de datos poco fiable.

El karma genera circunstancias para que nos demos cuenta de cosas, circunstancias que pueden ser como toques de timón, para que veamos cosas que pasamos de largo.

Se le llama ley de causa y efecto porque cuando hacemos algo mal tarde o temprano recibimos ese toque de atención.
Aveces nos preguntamos porqué los malos hacen muchas cosas mal y parece que disfruten de inmunidad karmica, mientras que una persona altruista tiene un error y al instante siente el peso del toque de atención karmico.

El karma no pasa por alto nada, no es lento, ni rápido, se adapta a la velocidad de comprensión, para quien tenga cosas que comprender acumuladas será lento, para quien comprenda con facilidad será instantáneo, el objetivo es que se comprendan las cosas.

Consejos para que el karma sea un aliado y no un lastre.

Primera regla: Tratar de evitar los errores de acción: "no hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran"

Segunda regla: No caer tampoco en los errores de omisión: "ni dejar que nos hagan, ni a nuestro entorno lo que nosotros no les haríamos"

Tercera regla: no caer en errores de acción tratando de evitar los de omisión y viceversa.
Cuando falla la segunda regla aplicar la primera, y viceversa.  Tratar de que no nos dañen, pero sin hacer daño. Es todo un reto, es la razón y el sentido de la vida. Somos el cuarto reino, nos toca comprender la armonía atraves del conflicto para pasar al quinto.

La dificultad del ser humano tal vez sea que se le pide que actúe como hijo de Dios en un mundo donde rigen las leyes de la naturaleza, donde el más fuerte es el protegido por la evolución, y para estar vivos hay que comerse a otros. Aunque la naturaleza sea obra de Dios, en ella rigen leyes diferentes, de hecho cada Reino tiene sus propias particularidades. Pero al ser humano, al hijo del hombre y de la mujer, al hijo de la naturaleza se le pide que actúe en la naturaleza con las leyes de reinos superiores.

Cada etapa de la evolución tiene sus propias leyes y reglas, según uno va avanzando de etapa se han de ir dejando atrás esas reglas y aprender las nuevas de la tapa correspondiente, las reglas de la etapa anterior aunque uno ya no sirve con ellas, han de ser respetadas, por habernos servido y por servir a otros.

El ser humano ha de ir transcendido etapas con sus reglas correspondientes,  en cada etapa aprender a hacer las cosas con nuevas reglas, nuevas herramientas, nuevos métodos. No se puede mirar atrás para añorar como se hacían las cosas, pero si para recordar las dificultades de entonces y comprender mejor a las personas que están en esa etapa.

El karma es como la justicia del universo, pero no es una justicia ciega, la justicia ha de dar a cada cual lo que necesita. La justicia ciega saca el pez del agua para que no se ahogue, la justicia humana aun funciona con las reglas de la naturaleza, basadas en liderazgo de la evolución por el fuerte, así encarcela a quien roba un pan para sus hijos y no ve el banquero que arruina a una nación. Afortunadamente el karma tiene buena visión y no necesita pruebas ya que trabaja desde las causas y las intenciones. Pero no esperemos que castigue el mal al estilo que gustaría a quien es agraviado, con el ojo por ojo y diente por diente, acabamos todos ciegos y mellados, su prioridad es que se comprendan las cosas y como las causas generan los efectos. Ahora bien según avancemos en el sendero de la evolución será cada vez menos permisivo con nuestros errores de acción o de omisión.

Aveces podemos pensar como dijo un amigo: "señor llévate a los malos que los buenos se van solos", estamos en un planeta duro, con pruebas y retos de envergadura, se nos pide que actuemos como hijos de Dios, en un mundo que premia la crueldad, y devora a sus criaturas si las ve débiles.

Hay ocasiones que cuando el alma termina su trabajo, es decir el ciclo de entrenamiento asignado a la vida de la persona, el alma se plantea dos opciones, embarcarse en nuevos proyectos o autorizar la retirada al ver la personalidad agotada y desmotivada. Cuando ocurre lo segundo nos podemos ir al otro barrio con un descuido. Aunque normalmente el alma está esperando a que la personalidad aprenda lo suficiente como para que le de la oportunidad de acercarse a ella, y que la personalidad agotada de tantas derrotas empiece a escuchar la voz de la conciencia, del alma.
Si sentimos que bullen en nuestro interior nuevos proyectos, nuevos retos tal vez hemos terminado un ciclo y nos hemos reenganchado en otro. Surge la necesidad de realizar algo, puede que nadie lo entienda, pero nos enfrentamos a nuestro karma, que al fin y al cabo es a quien acabamos rindiendo balance. Si se trata de una necesidad que surge del instinto, del deseo, del intelecto, de dejarse llevar por otros o del alma es algo que al final de la partida sabremos, no obstante la fluidez es una pista.
Hay karma colectivo, pero la responsabilidad es individual, es uno quien se enfrenta a la balanza. No perdamos tiempo en lamentos, reproches, justificaciones, ni esperanzas, estemos atentos ahora.

La función del karma es ayudar a cada uno en su medida a conocerse a si mismo, a conocer el potencial de que dispone y a usarlo con competencia.

José Enrique Hueso

sábado, 1 de noviembre de 2014

Escorpio 2014

Escorpio 2014

Cada signo representa una forma de hacer las cosas, unas prioridades diferentes, resolución en Aries, paciencia en Tauro, relación en Géminis, creatividad y seguridad en Cancer, valor en Leo, trabajo bien hecho en Virgo, para Libra el equilibrio y su preocupación por la equidad es importante, otra caso es que estas prioridades se consigan, que basta para que busques algo, para que lo tengas más difícil.

Pero Escorpio representa una forma de hacer las cosas un tanto particular, se nos dice que Escorpio representa el ganar renunciando, el vencer cediendo.

Normalmente aprendemos el significado de estas palabras después de haber llegado al agotamiento físico, haber caído arrodillado impotente ante la hidra. Hemos agotado todos nuestros recursos, físicamente no podemos más, ni anímica, ni mentalmente, hemos agotado todas las ideas, luchado con todas las armas conocidas, ni siquiera el amor y la compasión nos han servido, una vez más nos vemos derrotados, preguntándonos cómo podemos haber fallado con la trayectoria de éxitos del pasado, con el despliegue de ideas y recursos.

Escorpio no es cualquier signo, ya sabemos que una personalidad de este signo necesita experimentar hasta el final, no le basta que le digan que al final del camino hay un precipicio, necesita caer en él, necesita experimentar la experiencia en todos sus límites.

Las claves que aporta Escorpio son importantes, gran parte de los problemas que enfrenta la humanidad individual y colectivamente, y sobre todo los problemas estancados cómo las guerras crónicas, tienen parte de causa en no comprender las "claves Escorpio".

Como identificar cuando estamos ante un problema que requiere usar estas claves:

Cuando por mucho que hagamos perdemos, cuando cada vez nos sentimos más débiles.

Un problema que ha de ser resuelto con estas claves crece ante nuestra resolución de lucha, incluso aunque sea con armas de amor, nos sentimos cada vez más débiles al tiempo que crece el problema.

La clave es la renuncia a usar lo conocido, ofrecer el problema a nuestro yo superior, arrodillarse y usar la poca fuerza que nos queda para elevar el problema a instancias superiores.

Es una clave importante ya que nos obliga a ascender en nosotros, tenemos que buscar una trampilla más en lo más alto de nuestra cabeza y subir un piso más, ver las cosas desde más altura.

Esta ascensión se logra al comprobar nuestra incompetencia con los recursos conocidos, renunciar a esos recursos y elevar nuestra circunstancia a nuestro yo superior.

José Enrique Hueso